Depende de quién diga "Adiós" es la muerte que le toca.
Si uno recibe la apuñalada, el dolor será temporal pero lo creerá una agonía interminable.
Los síntomas son: Hervor en el pecho, como si una habitación se voltease de cabeza mientras la chimenea quema fotos, muebles, cortinas... Posteriormente, los ojos muestran lo que debería ocultarse, las piernas pasan de hierro a cuerda, caes como una caja llena de plomo. Ojos que vieron su retirada, boca que deseó el vino de la victoria, brazos de porcelana rota. Ahora solo eres un mineral gris y tóxico.
En cambio, si eres el escudero con la espada del amo, solo creerás que te liberas de la opresión, te revelas a lo interminable. Sales del calabozo y encuentras la ciudadela... ¿pero luego?
Días después añoras su saludo asfixiante y confortante: ya no se sienta a tu lado, no respiras su esencia de cianuro y magnolia. No importa, ya encontrará a alguien más...¿y tú? ¿Encontrarás tu antítesis complementaria? ¿O fue a quién le clavaste el frío acero verbal, tu otro yo?
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