miércoles, 4 de mayo de 2011

Anfibio volador

-Es una nueva tecnología militar,- murmuraban las voces de las siluetas oscuras- hemos pagado mucho por ella y finalmente podemos probarla con este piloto en estado de coma.
Hablaban, conforme la piel se congelaba, y mis recuerdos iban recorriendo cables hasta ser preservados en una unidad de almacenamiento electrónico. La mudanza del rostro de mi madre, los partidos de beisbol con mi padre, y los funerales de ambos, todo ocurría de nuevo mientras mis extremidades se volvían de piedra, pero ni siquiera el robo de mis pensamientos más profundos, me quitó el último vuelo.
Dormir en agua mientras se apagaban las luces, dormir en un líquido como un tomate en salmuera, dormir sin olvidar el pasillo impecable, la textura de las tijeras frías recorriendo el pecho, cortando el uniforme y al médico diciendo “Ningún hombre ha sobrevivido a una caída de varios kilómetros, y no creo que este sea la excepción”.
Dormir en agua, mientras la cuerda del paracaídas se rompe como en las caricaturas, mientras agito los brazos como la más ridícula ave que se vea en el cielo, y me rodea un halo de adrenalina y metal incandescente.
Dormir en agua, expulsándome con el reflejo sobrehumano del águila, antes de que el misil llegue a desmembrar las hélices, a envolverme en fuego a decir soy un militar caído en la batalla.
Oprimiste el botón rojo, liberando una última puñalada que no sería a algún enemigo, sino al único verdadero amigo que tuviste desde el entrenamiento, cuando limpiábamos los pisos, armábamos y desarmábamos las ametralladoras, quitando las balas, los cañones, dejando los cadáveres mortales entre las cobijas de una litera, y reconstruyéndolas como rimas diseccionadas.
Oprimiste el botón diciendo “Quieres seguir en el cielo, y yo quiero quedarme en una base, vuela en pedazos dragón violento” y pensando en la secretaria que conociste en la tierra, con aquella que soñabas tener una familia sencilla, cuando yo te decía que era mejor que nos fuéramos a la siguiente misión en alguna parte de Asia o de África. Era mejor que fuésemos hermanos con combustible en las venas; ahora estos caminos que se paralizan.
Oprimiste el botón al casarte, al tener hijos, nietos, un funeral de civil, mientras el torso de hierro era atravesado por un misil y con ello una rana sin alas, un anfibio gigante en formol, un hermano de combate.
Venas y piel congelada, psique derrumbada, mis neuronas saqueadas, duermo en agua después del fuego, duermo en agua hasta que seas polvo y nada, duermo en agua para no estar en un sanatorio, duermo en agua para no ver fuera de la prisión de cristal, duermo en agua y me desconecto.

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